Cuando los cofrades comprometidos se convierten en cofrades de semana santa, han cruzado la delgada linea que separa el vivir con las vivencias.
Nuestra Semana Mayor está falta de cristianos, falta de gente, falta de cofrades que se comprometan de verdad con sus hermandades, desde la ayuda al prójimo hasta la salida por la puerta de la iglesia en su día grande, pasando por comprensiones, trabajo y un esfuerzo, que seguro Él nos sabrá recompensar cuando llegue el día en que tengamos que rendirle cuentas bajo el altar desde donde veamos toda nuestra vida cofrade bajo nuestros pies.
Hace poco leía una entrevista a un cofrade donde no acertaba a decir cuales eran los actos y acciones solidarias que realiza su propia cofradía durante el año, tan sólo se limitó a hablar sobre la semana mayor... sin comentarios.
¿Qué le ha pasado a la semana santa de hace unos años, donde el fervor de los jóvenes sustituía a la actual desidia de ellos y donde sobraban las manos en el trabajo?.
Dejamos como reflexión este pequeño análisis rápido y que cada uno se aplique la historia a su vida misma, analizando sus fallos y sus aciertos que está teniendo con nuestra Semana Santa tan particular.
He leído con atención tanto la carta como los comentarios, y me gustaría dar también mi opinión, admitiendo, por supuesto, que puede ser errónea.
Creo que la carta no solo se refiere a los cofrades jóvenes, sino a TODOS. Es cierto que nos falta compromiso, y más aún cuando la pertenencia a las cofradías es voluntaria.
Por otro lado, las cosas no suelen ser blancas o negras; hay una amplia gama de grises. Por eso lo que con frecuencia se afirma en ciertos comentarios es cierto en parte. Es cierto que con frecuencia se cierran las puertas a los jóvenes, pero también hay jóvenes que, como se decía antes, quieren entrar en la mili de teniente coronel, sin haber apretado un tornillo en su vida ni asistir a los cultos y actos de “su” Hermandad, solo pensando que su opinión es la mejor para la Hermandad, y que los demás están equivocados. Una cosa es predicar, y otra dar trigo.
También es cierto que hay aun cofradías que parecen el cortijo de unos pocos. Estoy de acuerdo en que con eso hay que acabar, pero no en un “quítate tu para que me ponga yo”.
Por último, el tema de las nuevas cofradías. Tenemos que ser conscientes de que la relación habitantes/cofradías en Jaén es de 7.700, y en Sevilla, el doble, mas de 15.000. Aunque no sea políticamente correcto decirlo, tenemos ahora mismo, ya, una “saturación de mercado”. Normal que falten costaleros y nazarenos en nuestras cofradías, y más faltarán mientras más cofradías tengamos. No es de recibo, y esto casa con la falta de compromiso, el buscar una imagen y decirse: “voy a tenerle muchísima devoción”.
Tengamos en cuenta que el ser cofrade es un carisma, y no todos los apuntados en el nomenclátor de cofrades lo tienen suficientemente arraigado.
Mis disculpas a quien haya podido molestar.
Son minoria, pero haberlas las hay como bien dices carmen. Es una lastima que ahora cuando tienen excasez de gente, cuando la que tienen no es comprometida y el trabajo los desborda, ahora es cuando se estan dando cuenta que el cortijo no era suyo.
Jose son minoria de hermandades que quedan todavia con esa mentalidad del cortijo es mio, tiempo al tiempo, quiza se lo tengan que comer con papas jeje se daran cuenta pronto ya lo veras un saludo.